"Heme aquí, frente a la máquina; ¡Cuán peligroso eso es!
El pertenecer a una hermandad como la mormona, tiene muchas cosas a favor y por eso la integro, pero, puede llegar a ser muy riesgoso, cuando virtudes precisadas para integrarla son la paciencia y la tolerancia, porque estas dos virtudes se personifican (como decia Isidoro) y te llevan a su terreno, nada fácil de caminar, ja.
Además de las cosas cómicas de mi pueblo el “Santa” y la “comunidad mormona”, escribiré de tanto en tanto “las cosas de mi alma”, para seguir a un tal Nefi, contemporáneo de Jeremías, el conocido profeta del Antiguo Testamento.
Para el que es muy sensible a mis palabras, recomiendo leer 2 Corintios 11:1. Desde ya mil disculpas. Las cosas del Santa, ya sabrán…
Santiago Carbajal
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Sancarbis
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| Con el mismo placer de siempre me arrimo
a ustedes con una historia, de mi misión otra vez. Dediqué unos minutos a leer
mis cartas a casa, mis padres tuvieron la gran idea de compilarlas todas junto
a los e-mail, y ahora recurro a ellas con sana nostalgia; son ya dos años de mi
regreso y “la vida es sueño”. Me da mucha gracia leerme como misionero,
totalmente inmerso en la obra pero cada P-day ansioso por saber de casa y lo
mío, con un lenguaje tan distinto al actual lleno de mezclas y color. Recordé
que en un área los misioneros fuimos como el Titanic: salvando a las mujeres y
a los niños primero.
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| Un día
más en que yo, Santiago, refiero una historia. No es fácil el dedicarse
a la tarea de recolectar anécdotas en lo profundo de uno mismo; los
científicos notan que el dormir siesta ayuda a la memoria y me alegro
de no desestimar la práctica.
Aún así me veo en “Krisis” de cuando en
cuando. Un día en especial colaboró en mi búsqueda, y lo valoro a pesar
de la desgracia, debe ser que uno se acostumbra. Aquella fue una tarde
fría y callada, muy larga y cansadora. [......]
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| La misión, ¡qué experiencia! Fue tanto un viernes santo como un viernes trece. Otro día les daré más detalles del rosedal espinado que recorrí. Para hoy una historia simple y liviana, de esas que deben ser presenciadas para disfrutar al máximo, espero las peripecias de la vida no les haya quitado la habilidad de imaginarse algo divertido. No trataré de explicar por qué me entretiene tanto esta anécdota (además de ser yo el personaje principal), encierra más de lo que muestra, mucho de lo cultural de algunas vidas.
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